V de Viaje 01: Mi nueVa aVentura.

Aún recuerdo mis llantos las noches del cinco de enero. Lógico. Ya entonces apuntaba maneras de investigador y periodista. Mi madre, Juana, no conseguía convencerme de que si permanecía despierto sus majestades los Reyes Magos no vendrían. Y yo, con toda la lógica de un pequeño, me preguntaba cómo podrían ellos saber si estaba o no despierto sin estar ya aquí, lo que hacía que les buscara hasta detrás de las cortinas.

Los despertares del festivo seis eran, como las de todos, de saltar de la cama hacia el salón. Caminaba despacio, como queriendo prolongar mi sensación de fascinación ante el Madelman, el Exin Castillos, o los Airgam Boys.

Algo parecido sucede cuando sabes que te acercas a una fuente de emociones. Porque también siendo niño me metía en cajas grandes de cartón y simulaba que iba en el coche fantástico. Dibujaba esferas, botones, mandos y controles. Y que no faltara el volante, que solía ser la tapa de un tambor de Dixán.

Entro en Tibermotor con la misma expectación de un seis de enero y con la emoción de saber que voy a sentarme en una caja que ya no es de cartón, sino de las aleaciones más punteras. Caramba, podré volver a dibujar esferas e indicadores a mi gusto con tan solo girar una ruedecita, eligiendo “temas”. Lo de los tableros físicos es cosa del pasado. Álvaro, el jefe de ventas, no puede evitar sentirse orgulloso de una máquina así. Número uno en seguridad, con airbag de peatón, motor con protecciones, city safety… hasta que me ajusto el viejo invento de volvo: el cinturón. Todo a punto. Arrancas. Se confirma: es un deportivo, pero en las plazas traseras hay espacio hasta para bebidas. Autochequeo: todo en orden. Infografía frente a mis ojos: las puertas y cinturones OK. Climatizador apresurándose a estabilizar la temperatura interior en mis cómodos 24.0 grados. Suspiro. Esta caja sí que mola.

Como en aquellos tiempos del cartón, noté que el coche se construyó en torno a mí. Lo noté entonces y lo supe después, en la voz de José María Galofré cuando en el evento de presentación del vehículo, no menos orgulloso lo confinaba sobre el claimrísimo slogan “it’s you“. Justo en el mismo espacio pero en tiempo diferente estoy yo, al volante de una máquina virtualmente perfecta.

Me esperan seis días y miles de kilómetros. Poco decidido, salvo poner la directa. Tantas eran las ganas, que por poco me dejo el móvil, el ojo a través del cual pienso contarte todas y cada una de las etapas de esta aVentura, con V de Viaje, con V de V40.

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