La insoportable levedad del SER o… adiós, Paco.

Ayer, sobre las once menos cuarto. Se había terminado la primera parte del España – República Checa y yo, como siempre, aprovecho el descanso y la publicidad grabada para correr al baño. Tenga o no necesidad, estirar las piernas en un programa de varias horas siempre es necesario.

Al salir de la zona de estudios es necesario doblar una esquina en la que uno, quiera o no, se asoma a la redacción. Hoy había sentada en uno de los puestos una figura que solamente existía en mi mente. La fuerza de la costumbre había colocado ahí, frente al ordenador, con la cabeza gacha y un auricular blanco colgando al bueno de Paco Barrero. No sé si fue primero recordar que no podía ser y ni siquiera verle, o que una vez visto, pensé que era imposible.

Pero ya no está. No cabía duda. Llevaba yo la ropa negra que me puse para asistir a su funeral, así que no podían existir ambas realidades. La costumbre ahora estaba vacía. Es la insoportable levedad del no-ser. Joder, que siempre se van los buenos. Justo por estas fechas, Luqui. Ahora Paco…

Seguí caminando hacia el lavabo asegurándome de que estaba en la realidad correcta. El enorme logo luminoso con las letras SER me hizo pensar en lo que dieron Paco y todos los de su generación por hacer grande un sueño. La radio. La primera. La número uno. Se luchaba desde la falta de sueño, con un magnetófono que no siempre funcionaba, con guiones a máquina en el mejor de los casos y siempre con la ilusión de SER parte de una aventura maravillosa.

Todo ha cambiado. Pero los tiempos pasados no fueron mejores. Ahora la información se cuenta en 140 caracteres y salpica nuestra vida en gotas pequeñas, en partes de la realidad, que es la mejor de las ficciones. Vivimos un reality continuo en nuestro cambio de estado de Facebook. Y me encanta.

Que no esté ahí Barrero representa un final. El final de un pasado de moqueta y cigarrillo, de cinta de revox en caja de cartón, de cartucho y guión arrugado de fotocopia mala, de lucha sin tregua y de escasez que se suplía con humanidad. “Anda, consígueme esto” se decía. Y funcionaba… aunque alguien siempre resoplaba al otro lado.

No soy un nostálgico ni creo que los tiempos pasados fueron mejores, pero cuando un amigo se va, uno siempre se remueve.

Nada, Paco, que no te he visto. Ni caso. Eran imaginaciones mías. Pero sé que estás ahí.

3 Comentarios

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MONICA
22 mayo 2011 en 11:51

MUCHAS GRACIAS POR ESAS PALABRAS TAN BONITAS!ten por seguro que mi padre seguira ahi sentado ayudando a que todo siga saliendo para delante!Y sobre todos seguirá en nuestros corazones!
Un besito.
Mónica Barrero

juanma
27 mayo 2011 en 0:26
– En respuesta a: MONICA

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monica barrero
23 julio 2013 en 12:43

hoy me ha dado por mirar,estoy nostalgica y me encuentro con tu escrito,Juanma!!!que puedo decir…q me reconforta y que dos años después me sigue llenando,como en un primer momento.como estas?me gustaria no tener q escribirte aqui pero no sabia como localizarte.GRACIAS!!!BESINES

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