El hombre de puntos

No tengo claro si esto ha de ser para este blog o para mi compañero Iker Jimenez.

La pequeña historia en realidad comienza en 1966. Un joven menudo, listo, inquieto y comprometido con la producción de la “proverbial buena película de ciencia ficción” está dejando volar su imaginación para ofrecer a Stanley Kubrick una imagen creíble de lo que serán los seres extraterrestres de una película que haría Historia en el cine.

En los días en los que se producía “2001, una Odisea del Espacio” la lucha entre los seres muy terrestres grises que odiaban a los Beatles y los jóvenes marcianos que querían cambiar el mundo (y que de hecho lo hicieron) se manifestaba constantemente. Dos fuerzas en combate. Mientras IBM negaba su colaboración en la película y los bancos cerraban sus puertas a la locura de una superproducción de ciencia ficción en un tiempo en el que todavía no había habido ninguna, los jóvenes que creaban una forma de filmar el futuro con sus maquetas y decorados no descansaban nunca. Su lucha contra lo lógico (y por lo tanto, gris) era su inspiración.

Uno de ellos tenía el encargo de hacer algo creíble que significase el aspecto de seres de otros mundos. Antes de E.T. Antes de “Encuentros en la Tercera Fase”. Antes de “Alien”. Había que inventarse la pinta de esos personajes que ahora todo el mundo ya sabe imaginar, gracias a aquellos trabajos.

Pero no lo consiguió. La Obra Maestra de la Ciencia Ficción de todos los tiempos… no muestra seres extraterrestres.

Douglas Trumbull me recibe en una terraza del hotel de Sitges en el que nos hospedamos, dándole cruelmente el sol en todo el rostro. Ohsielos. Me estaba tomando un refresco junto al único Oscar de la Gran película.

Se inventaron babosas, seres estilizados, y una larga serie de experimentos, catalogados y etiquetados en rollos de cintas en todas y cada una de las pruebas que se positivaron. Pero una figura, una imagen, un concepto, era imposible de olvidar para aquel hombre menudo y bonachón que sufrió como el propio Stanley Kubrick el dolor de las críticas cuando se lanzó la Gran Producción de sus vidas.

“El hombre de puntos” fue su apuesta. La única forma de representar un ser de otro mundo sin entrar en detalles era justamente convertirlo en una larga serie de puntos. Sorprende que se haga ahora para digitalizar movimientos y luego añadir la magia de los efectos por ordenador.

No la aceptaron. De hecho, no se conservan fotografías. Solamente una pequeña ficha almacenada en una carpeta de cartón atestigua que esa cinta existió. Pero ya no existe. ¿Por qué?

Yo solamente sé ver la quintaesencia de la imaginación humana y el sabor de aquellos años, aquellos aventureros que muy probablemente se sentían parte de la carrera espacial cuando recreaban lo que en sus mentes era el siglo 21. El siglo en el que vivo. Seguramente la misma fuerza imaginativa que creó al imposible “hombre de puntos” ahora está, en otra mente creadora, revolucionando el futuro. Alex lo verá.

4 Comentarios

Únete a la conversación y cuéntanos tu opinión.

gma
23 enero 2011 en 23:01

Sin duda alguna Iker Jiménez debería darle un espacio a esto. Es muy interesante.

Eva
24 enero 2011 en 1:56

Eres un soñador.. y me encantas 🙂
Sigue siéndolo, vale? :-*

santxo
24 enero 2011 en 2:52

Por cierto, que debate más interesante entre científicos hoy en Cuarto Milenio sobre las muertes masivas de animales. No sé que tiene ese programa que me quedo hasta las tantas. Muy bueno el blog.

juanma
24 enero 2011 en 4:11

Gracias. A lo mejor debería proponerle este tema… es posible…

Deja un comentario