Radio musical, maltratada

Cuidemos la radio musical

Radio musical, maltratada

Seis meses desde la última vez que te conté algo. Seis. Casi 5.000 horas sin compartir mi vida por aquí. Imposible. Solamente levantándome de madrugada para escribir y pasando sueño el resto del día podía haberlo hecho. Y ha habido algo que me ha llevado a hacerlo. No podía más. Y desgraciadamente, es una queja. Una dura y sonora queja. Casi un lamento.

Que me perdonen los que lo tienen, que los hay, pero oigo muy poco amor a la radio musical, y a la música en la radio.

Hace poco me emocioné al escuchar la presentación de una canción. Esas cosas pasaban antes muy a menudo. Claro que, tratándose de Hey Jude, y por el bueno de Joaquín Luqui en el acto de puesta de largo de sus memorias póstumas, es normal. Ahora siento un nudo en la garganta al recordarlo. El maestro de la ceremonia, don Luis Merino, siempre cuenta que decidió hacer radio musical porque le daba rabia escuchar cómo presentaban algunos discos mientras él estudiaba medicina. Y acabó siendo el mandamás de la música en España. Él dio paso al genio diciendo “Con ustedes…” Y sentí que JL en FM estaba ahí, con su camisa mal puesta y el micrófono cogido con cierto miedo, compartiendo una vez más lo de sus Beatles que amó.

Soy reincidente. Salgo de la radio y la pongo en el coche. Quiero música mientras conduzco por la ciudad. Oigo de todo y muy pocas buenas canciones presentadas con el alma. No puedo evitar la sensación de que para el locutor, el disco es la pausa en la que preparar lo que no lo estaba, o atender el móvil. Me ayuda al zapping escuchar cómo se atiende a veces a los oyentes, es decir, a los verdaderos clientes de este negocio.

Acompaño a mi hijo al cole, y busco “mornings”, por los buenos tiempos. Me cuesta encontrar cosas que me estimulen, de las que generan afición. Hay honrosas excepciones, y ellos saben quiénes son para mí, pero… no hay muchas. Descubro populismo, mentiras notables, gente que lo deja grabado, hacer ver sin ser, concursos simples y muy pocas presentaciones de discos. Y menos, de corazón. Al final acabo en un programa despertador que basó su campaña en una famosa presentadora y en anunciar (enumerar) los estilos de la música que se pondría. Descubro que suena más bien poca y como presentación al marido de la famosa riéndose de cómo pronunciar el título en inglés. Es posible que se trate de humor inteligente, pero en mi humilde opinión, la música merece más.

En medio de todo esto descubro a alguien a quien he considerado siempre un buen profesional, arremeter durante quince (¡15!) minutos contra personal de otra emisora. Después suena Blurred Lines como si tal cosa. Por supuesto, sin presentar. No entro en los motivos que tuvo o no tuvo, porque ahí, sencillamente, se perdió afición. Porque se pierde. Si haces radio pensando en ti, ellos lo sabrán. Se irán para no volver. Y puede que haga eso justo al que preguntarán aquello de… “Usted ¿qué escuchó ayer?”.

Comprendo que hay circunstancias que nos estresan tanto que nos llevan a decir y hacer cosas que normalmente no haríamos. De eso reconozco entender mucho últimamente (sí). Pues si algo he aprendido en este master de comportamento es que normalmente quién siembra vientos… recoge tempestades.

Y en antena, eso, nunca.

Ojo, yo las he hecho de muy gordas. Desde llamar a un directivo de la radio en directo para decirle que se quemaba el estudio hasta crear las famosas pruebas de novios, a cuál más cañera. He sido torpe en el trato humano, muy despistado, y reconozco que no siempre acertaba con las bromas. Nunca supe agradecer las oportunidades que mis jefes me dieron. Errores, muchos. Pero esto no lo consigo ver igual. Siento que es… “usar” la radio, la nuestra, la mía, la de todos los grandes de la Historia de la radio musical, y hasta la de todos los que trabajan su “turno” a fondo día tras día, sin ser estrellas. No la maltratemos.

Me enseñaron a respetar al micrófono. Incluso a tomar presencia ante él, a ponerme recto y poner la barbilla de forma que salga la voz sin forzar. Me enseñaron a dejar los problemas en la puerta y a tratar a los oyentes como si fueran mis seres queridos. No a usarlos diciendo aquello tan manido de “nos están llegando muchos mensajes que nos dicen…” y después añadir lo que sea, legitimado por un supuesto apoyo popular que no existe. Y esto que cuento no es culpa de las consultoras o de los famosos estudios de audiencia y programación.

Veo lejos aquel celo profesional que tenían mis compañeros de intentar enterarse de quién era cada artista. Incluso recuerdo al gran Pablo Motos pedirme una mañana que le contagiase un poco del espíritu de la radio musical, que quería presentar bien los discos en su época en M80. Le honra ese interés y respeto hacia algo que él sabía que tiene su oficio.

Yo nunca fui erudito de la información musical como algunos de mis compañeros, pero me encantaba compartir la emoción de cada canción. Al menos trataba de compartir las sensaciones vividas pegando brincos frente al escenario. Cuando un artista no conseguía emocionarme, yo tenía un problema a la hora de hacer mi trabajo, y me iba a verle. Esos pocos segundos de “intro” eran la ventana abierta a la emoción de la música. Un cantante me daba ahí permiso para poder presentarle, formar parte de su canción y hacer para todos ese instante inolvidable.

Nos llamaban pinchadiscos. Y periódicos serios. Los profesionales de la radio musical española siempre se quejan (nos hemos quejado) de que no hay respeto hacia el oficio. Cierto. Pero es que el respeto empieza en nosotros, quienes la hacen o la han hecho. Pido tenerlo al micrófono y a la radio musical. Por favor. Por todos los que, como el bueno de Luqui, han dado su vida entera por ella.

12 Comentarios

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Fidel Fuentevilla
3 mayo 2014 en 18:35

Genial el artículo… cuanta razón tienes…
Y ahora, la mayoría de las radiofórmulas ni siquiera presentan las canciones, y quienes queremos saber quien canta, tenemos que ir corriendo a usar aplicaciones en el movil, como el Shazam, o similares…
Tanto cuentas presentar una canción?? Antes, que te gustase o no una canción, también dependía mucho de quién, y como la presentaba…
En fin… que cualquier tiempo pasado… o como era el refrán??
Un abrazo desde La Rioja… y recuerda… Oyeeee…. Queeeee… Comienza Carrusel….

juanma
3 mayo 2014 en 18:51
– En respuesta a: Fidel Fuentevilla

Gracias, Fidel.
No sé si tengo razón o no, es lo de menos.

Lo que sí sé, es que lo he dicho de corazón.

Ancor
3 mayo 2014 en 20:29

Muy bien articulo. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices.
Tengo 19 años, llevo desde los 8 o 9 escuchando radios musicales y he de reconocer que el cambio que ha dado es enorme. Antes, las canciones eran individuales, cada una tenía su presentación, su dato sobre el cantante o algo que la hiciese “única”. Ahora, suenan todas juntas, incluso algunas las recortan, algo que me tomo hasta como una falta de respeto hacia al oyente y al artista.
El trabajo de locutor de radio musical es algo que siempre me ha llamado la atención, es de lo que me gustaría trabajar en un futuro. Es una persona que disfruta con la música y ese disfrute se lo transmite al oyente, pero ahora, parece que solo pretende obtener ‘seguidores’ en las redes sociales, sin importarle la música, tratándola como si fuera una copa que le sirves a alguien en un bar: “Hay tenéis esto, que lo disfrutes”. Con lo fácil que sería decir el nombre de la canción, el artista y el disco al que pertenece.
Un saludo.

olga
3 mayo 2014 en 21:32

Trabajo en la misma empresa que tu desde hace 17 años y he de decirte que has puesto palabras exactas a mis pensamientos. Gracias

Sergio
4 mayo 2014 en 9:44

Hola Juanma! Felicidades por tu artículo. Lo he encontrado en tweeter y creo que, como muchos que lo han leido, tienes la razon en todo; incluso hay cosas que piensas y no has escrito. Yo también soy locutor y podria escribirte páginas y páginas de lo que pienso de este tema. Yo amo la radio musical y respeto a toda persona que se pone delante de un micro pero como siempre la responsabilidad es de los directivos. Ellos tienen la última palabra. Ya no se hacen concursos, hay menos locutores, hay menos intervenciones. Este es el problema. Queda poca gente que ame este oficio y se prepare su turno como merece y eso lo ven y lo saben los directivos. Para acabar. Dos casos reales en antena: Dejarse el locutor el micro abierto mientras lo escuchas cantar y llamar a su madre y otro caso una locutora hace unos dias presenta una canción y dice el nombre de la cadena donde trabajaba antes y no rectificar. Un saludo.

juanma
4 mayo 2014 en 10:55
– En respuesta a: Sergio

Errores podemos tener todos. Dejadez, creo que no la merece nuestra radio musical.

Marcos
5 mayo 2014 en 22:58

Hola Juanma. He leído el post y también estoy de acuerdo contigo. Y tras la lectura, como decía la canción de Celtas cortos, me he puesto a recordar, un programa musical que consiguió que me enganchara, que cada noche tuviera una cita con la mejor radio musical. Se presentaba las canciones con mimo, sin prisas, y con la complicidad del oyente.
Este programa era La Gramola, en M80, y su presentador Joaquín Guzmán. Por diversos motivos, toda esa magia desapareció. Leo el título de cuidemos la radio musical, y pienso que yo me conformo con que no la maltraten.
Un fuerte abrazo, Juanma.

Laura
6 mayo 2014 en 13:14

Sí, se notan muchísimo esas cosas, esa desafección por el tema, por la chispa que pueda traer consigo el artista y con los chispazos que causaban en cada oyente. Ahora, uno casi se siente solo pensando “temazo”, cuando suena y antes no era así. Yo localicé una emisora que sí, que tratan con esa pasión sus temas, presentaciones y oyentes, pero es sólo de Rock (que me encanta) y no siempre puedo escucharlo , pero aún existen. El problema es que es minoritaria, un sin sentido.

Alberto San Emeterio
12 mayo 2014 en 20:36

Saludos Juanma,
Para mi ya es todo un honor tan solo poder escribir estas líneas en tu blog, ya que siempre has sido un gran referente para mi. Sin estudios de periodismo y sin experiencia alguna un dia un buen amigo me ofreció la posibilidad de hacer unos pinitos en radio. Hoy, 2 años después puedo presentar mi programa particular en Happy Fm Eibar. Un espacio muy humilde pero en el que el equipo que compone esta formación presume de tener la ilusión por todo lo alto. Música, entrevistas y noticias tanto musicales como culturales son para nosotros nuestro gran reto e ideologia personal. Gracias a Ustedes los locutores de referencia he podido aprender algo (un poquito por lo menos) de esta profesión de la cual algún dia me gustaría poder tomar más en serio como trabajo.
Gran artículo que logra emocionarme. Recibe un gran saludo desde Guipuzcoa.
Dj San (otro pinchadiscos)

Charlie
13 mayo 2014 en 2:00

Hola Juanma, como bien dicen mis compañeros en este post, muy buenas palabras y perfectamente expresadas. No me gusta madrugar, nunca me ha gustado, y debo decir que he tenido la suerte de poder hacer radio en mi ciudad justo después de “tus” “Anda ya”… Y llegaba mucho antes a la radio para escucharos. Antes sí se presentaban canciones, antes si se hacía radio más inteligente, y, sobretodo, antes se tenía más respeto y afecto hacia el oyente. Ahora… Y no sigo. Abrazos desde Vigo.

P.D. que vuelva lo bueno,por favor, ahora todas, o casi todas, suenan igual. ¿tendencia? No me gusta.

Guillermo Nieto Garcia
22 mayo 2014 en 7:35

Me ha gustado mucho este mensaje de Juanma, realmente viniendo de él no es que lo comparta… más bien es que simplemente me limito a leerlo e intentar aprender, que de hecho algo ó mucho he aprendido al leerlo… me dedico a la radio desde hace unos cuantos años, radios humildes que no abarcan mucho más de 2 provincias y considero que tiene razón en gran parte de lo que nos cuenta, yo amo la música y amo que seamos pájaros libres frente a los micrófonos. Me encanta el mensaje que nos dejas Juanma pero también me gustaria que existiese libertad en otras parcelas tan manidas en el mundo de la radio pero tan silenciadas. Llevas toda la razón del mundo en que hay que amar más la música, hay que quererla mucho más, hay que presentarla con el alma, pero también amar la música en radio es dar luz a las parcelas más oscuras de la radio española, y llegados aqui amigo pienso que poco tienen que decir los locutores porque la parte FEA FEA FEA de la radio musical en nuestro pais está pienso y es una opinión muy personal en los despachos que dirigen el cotarro…. como puntualización final dire que siempre me gusto la libertad con respeto al projimo, la paz y la música. Espero que si alguien de los que manda en la concesión de licencias a nivel nacional lee mi mensaje reflexione un poco sobre el tema del que hablo, porque una radio española más plural pienso que es posible… Saludos

Sobosiche Chicampo Buala
8 noviembre 2014 en 21:25

Es triste. Uno se da cuenta de que, TODO, sin excepción, va a peor tal vez rendidos a hacer números, a cualquier costa, sin importar nada, o importando poco.

Se añoran tiempos en los que se podía aprender de geografía, historia o simplemente cultura general y todo ello GRACIAS a la elaborada y en ocasiones, por qué no decirlo, críptica presentación por parte del locutor. Yo crecí con ése tipo de radio.

Igualmente, supongo que ellos, los de ahora, están viviendo su mejor época, y éso, depende de cuan críticos sean pues si lo son, saben que no y por algún motivo, poco importa, no parecen estar obligados a nada…

Cuando vuelvas, si vuelves, avisa.

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